En esta última década el Perú ha experimentado
grandes transformaciones en el ámbito económico. Así como se puede decir que el
Perú “perdió” 25 años en su trayecto para el desarrollo, donde el ingreso per
cápita no creció, la última década ha logrado empezar un patrón de crecimiento
alto y sostenido que conlleva a una convergencia con las economías
desarrolladas, algo que no ocurría en el Perú con regularidad en los últimos 50
años. Solamente durante algunos de los primeros años de la administración
fujimorista la economía peruana creció a tasas superiores a las economías
desarrolladas de la OCDE (en términos per cápita). En general este patrón de crecimiento
no ocurría y por tanto aumentaba el trecho entre los países desarrollados y el
Perú. El Perú de los 60, 70 y 80 estaba lleno de incertidumbre y con crisis
recurrentes.
Durante el periodo de cambio se muestra que hay
también menor volatilidad en el crecimiento económico y los ciclos económicos
se han estado alargando, lo cual beneficia la estabilidad y con ello la
inversión pública y privada, así como el crecimiento económico.
En estos últimos años, el Perú se ha logrado
posicionar entre los países de América Latina con mejor desempeño, creciendo a
una tasa per cápita promedio de 5,6% entre 2005-2009. Aunque parte de la
historia pueda ser explicada por los altos precios de los minerales que Perú
exporta, no solo es “buena suerte” no es la única responsable del
progreso reciente. Muchos países en América Latina experimentaron precios altos
de sus principales exportaciones, pero no lograron cosechar tanto como el Perú
en estos últimos años.
Se evalúan los factores que han sido críticos
para explicar el reciente crecimiento, incluyendo un repunte en la inversión privada,
mayor eficiencia en el uso de factores de producción, importantes intercambios comerciales
con el exterior, creciente dinamismo exportador, el profundo cambio político y social que experimentó el país, incluyendo el
fin de la violencia terrorista, el mejor manejo macroeconómico, la disciplina
fiscal, el consenso sobre la estabilidad macroeconómica, la reforma en el marco
regulador, la liberalización comercial, la flexibilización cambiaria y la liberación
financiera. Los desequilibrios económicos del pasado habían sido tan extremos
que existía un gran potencial de crecimiento simplemente con el
restablecimiento de la estabilidad macroeconómica. Esto, en combinación con las
reformas microeconómicas que han estado profundizando las distintas
administraciones, ha generado un círculo virtuoso que permitió que el Perú
cosechara en grande en estos últimos años cuando además del buen trabajo de
política, se tuvo buena suerte con el entorno internacional y los precios de
las materias primas que se exportan.
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