viernes, 1 de marzo de 2013

CRECIMIENTO Y DESARROLLO SOSTENIBLE DEL PERÚ.


En esta última década el Perú ha experimentado grandes transformaciones en el ámbito económico. Así como se puede decir que el Perú “perdió” 25 años en su trayecto para el desarrollo, donde el ingreso per cápita no creció, la última década ha logrado empezar un patrón de crecimiento alto y sostenido que conlleva a una convergencia con las economías desarrolladas, algo que no ocurría en el Perú con regularidad en los últimos 50 años. Solamente durante algunos de los primeros años de la administración fujimorista la economía peruana creció a tasas superiores a las economías desarrolladas de la OCDE (en términos per cápita). En general este patrón de crecimiento no ocurría y por tanto aumentaba el trecho entre los países desarrollados y el Perú. El Perú de los 60, 70 y 80 estaba lleno de incertidumbre y con crisis recurrentes.

Durante el periodo de cambio se muestra que hay también menor volatilidad en el crecimiento económico y los ciclos económicos se han estado alargando, lo cual beneficia la estabilidad y con ello la inversión pública y privada, así como el crecimiento económico.

En estos últimos años, el Perú se ha logrado posicionar entre los países de América Latina con mejor desempeño, creciendo a una tasa per cápita promedio de 5,6% entre 2005-2009. Aunque parte de la historia pueda ser explicada por los altos precios de los minerales que Perú exporta,  no  solo es  “buena suerte” no es la única responsable del progreso reciente. Muchos países en América Latina experimentaron precios altos de sus principales exportaciones, pero no lograron cosechar tanto como el Perú en estos últimos años.

Se evalúan los factores que han sido críticos para explicar el reciente crecimiento, incluyendo un repunte en la inversión privada, mayor eficiencia en el uso de factores de producción, importantes intercambios comerciales con el exterior, creciente dinamismo exportador, el profundo cambio político y  social que experimentó el país, incluyendo el fin de la violencia terrorista, el mejor manejo macroeconómico, la disciplina fiscal, el consenso sobre la estabilidad macroeconómica, la reforma en el marco regulador, la liberalización comercial, la flexibilización cambiaria y la liberación financiera. Los desequilibrios económicos del pasado habían sido tan extremos que existía un gran potencial de crecimiento simplemente con el restablecimiento de la estabilidad macroeconómica. Esto, en combinación con las reformas microeconómicas que han estado profundizando las distintas administraciones, ha generado un círculo virtuoso que permitió que el Perú cosechara en grande en estos últimos años cuando además del buen trabajo de política, se tuvo buena suerte con el entorno internacional y los precios de las materias primas que se exportan.